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viernes, 5 de julio de 2019

Töpffer: M. Pencil

LAS PRIMERAS NOVELAS GRÁFICAS
(Los primeros Tebeos)
por Demetrio Casado de Otaola

RodolpheTöpffer
 

 ©  De las imágenes de Töpffer El Nadir.

Mr. Pencil e Historie d´Albert son las obras más politizadas de Töpffer. En la primera se hace referencia a varios conflictos del momento. Töpffer comenzó a pergeñar esta obra en 1831,  apenas un año después de la Revolución de Julio de 1830. Si bien en Suiza no provocó gran inestabilidad sí lo hizo en Francia, cuya actualidad sigue Töpffer con interés. No es de extrañar pues la popularidad de la obra del suizo en este país. La idea de fondo es como unos hechos fortuitos y caprichosos pueden desencadenar el caos y amenazar la estabilidad de Europa. Sólo en la versión final de 1840 las aguas vuelven a su cauce y se restablece la normalidad, reflejando la momentánea paz que se vivió en Ginebra en aquellos días.

 
El telégrafo, en este caso un telégrafo óptico, es uno de los causantes de situaciones caóticas.

Así, en M. Pencil (que es un artista y un trasunto de Töpffer), un caprichoso viento hace volar sombreros (el viento y los sombreros dan mucho juego en los tebeos), dibujos, personas y animales… desencadenando una serie de despropósitos, que llegan  a provocar hasta conflictos internacionales.

  
Historieta publicada en el semanario madrileño Monos en 1904.


Secuencia de Dream of the Rarebit Fiend por Winsor McCay viñeta de The Katzenjammer Kids, ilustración de Vuaje apasionado, historieta de Adamson y viñeta de Zipi y Zape.

El viento haciendo volar lo que se expone a su paso, sombreros sobre todo, es un recurso cómico muy corriente en los tebeos y Töpffer ofrece un buen muestrario de situaciones que acrecientan su mérito como pionero del medio.

M. Pencil.
The Katzenjammer Kids.

 
Viñetas de M. Pencil y de Los trabajos de Hércules (la última), ópera prima de Doré que se inició imitando el trabajo de Töpffer.

Precisamente el vuelo, arrastrados por el viento, de tres personas y un perro da lugar a los sucesos más delirantes, rayanos en la ciencia ficción. El avistamiento lejano de tales voladores hace que un aficionado a la astronomía (Töpffer vuelve a mofarse de los científicos iluminados, el científico loco, todo un tópico, que ya utiliza el suizo) los tome por un planeta y su satélite y llega a temer que colisionen con la tierra, prácticamente el planteamiento inicial de Flash Gordon y alguna que otra novela de ciencia ficción. 

Primeras viñetas de Flash Gordon
En la obra posterior de Töpffer, Dr Festus, también hay un astrónomo iluminado que avista a personas y objetos voladores y cree haber descubierto nuevos cuerpos celestes.

Al volver a tierra uno de los que el viento se llevó, es tomado por extraterrestre por el amante de la astronomía, dando lugar a situaciones descacharrantes. 

Imágenes de Mr. Pencil y Dr. Festus.
 En la postrerior obra de Töpffer, Dr. Festus el protagonista acaba también encerrado y extraviado en un baúl dando lugar a delirantes situaciones.

El supuesto extraterrestre es encerrado en un cajón para ser enviado a una comisión científica. La fuga del iracundo alienígena y su vagabundeo por los campos, sin poder salir del todo de su encajonamiento, hace que se le tome por la Bestia de Gévaudan, leyenda surgida a raíz de las matanzas perpetradas en el sur de Francia por una fiera en el siglo XVIII.


Al final todo vuelve a tierra y a la normalidad: El supuesto extraterrestre vuelve a ser Monsieur Jolibois y recupera a su esposa que ha volado arrastrada por el viento junto a un burgués y su perrito que, con la fidelidad que caracteriza a los cánidos, sufre su misma suerte. Esta circustancia ya la utilizó Töpffer en M. Jabot. Un imitador, seguidor, de Töpffer, el francés Cham, también ligó la suerte de un perrillo a la de su amo en una de sus primeras producciones Impressions de voyage de M. Boniface. Parece característico de los tebeos francófonos, véase Tintín y Milú u Obélix e Ideáfix.


Como se  decía Mr. Pencil refleja algunas de las crisis del momento y la filiación repúblico-ginebrina del autor.. Lo cierto es que es sus obras anteriores Töpffer se había mostrado más contestatario y ahora, acomodado, se revela conservador y defensor del orden vigente.  En Mr. Pencil se muestran entre otras cosas:

Una protesta obrera.


La simpatía hacia un campesino injustamente perseguido (simpatía insólita en la caricatura de la época y seguramente sólo viable en Suiza, en el resto de Europa había un gran desentendimiento entre campo y ciudad). Este campesino volvería a aparecer en la obra posterior de Töpffer, Dr Festus.

 
El Campesino George Luçon.

Una supuesta epidemia de cólera, que sí se dio entre 1831 y 1832 en París y que era uno de los males que se asociaban al socialismo y la revolución.


Las tensiones entre borbónicos, orleanistas y republicanos.


La corriente favorable a la desocupación de Polonia por Rusia mediante el Cuplé sobre Polonia (de estas dos últimas cuestiones también se hace eco Benito Pérez Galdós en el Episodio Nacional titulado Los Apostólicos).


También se hace mofa de la obtusidad y destructividad con que actúa el ejército, tema de sátira habitual de los caricaturistas (como Caran d´Ache que es un ejemplo representativo) y de Töpffer en particular.

Viñeta de M. Pencil.

Viñeta de Caran d´Ache © El Nadir.


 Chistes con militares publicado en el semanario madrileño Monos en 1906.

A Töpffer parecen encantarle las huidas, carreras alocadas, persecuciones… un recurso cómico usado con frecuencia. Así en casi todas las obras del suizo se verán  situaciones de este tipo.  Así mismo, algunas situaciones (objetos y personas volantes, baúles con individuos dentro, militares estultos, culpabilidad erróneamente atribuida, suplantación de personalidad, obediencia ciega, caídas en masa) y recursos gráficos (remolinos) vistas en M Pencil se volverán a ver en las posteriores Dr Festus y M Cryptogame, un ejemplo de lo que Raymond Chandler definió como canibalismo creativo.




M. Vieux Bois, M. Pencil, Töpffer, 1840, Dr. Festus, 1840, y M. CryptogameTöpffer, 1845.

Viñetas de M Pencil.
 Viñeta de Dr Festus.

 
 Secuencias con caídas masivas en M. Pensil  y M. Cryptogame  de Töpffer y de Popol por Hergé.

En Francia se editaron agrupadas en un volumen las obras de Töpffer: Monsieur Crépin y Monsieur Pencil. Así mismo se hizo en España en 2012 por la editorial El Nadir.

Viñetas de M Pencil y Dr Festus.


Historie d´Albert de 1845 se inspira en la figura del líder liberal James Frazy y sus luchas contra los conservadores. Precisamente en esa época Töpffer era unos de los fundadores del diario ultraconservador Courrier de Genève desde el que atacaba al político liberal.

REFERENCIAS Gravett, Paul, 1001 cómics que hay que leer antes de morir, Grijalbo, Barcelona 2012. Guiral, Antoni, Del tebeo al manga: Una historia de los cómics 1, Panini. Varios, Catálogo de la exposición Beatos, Mecachis y Percebes, Biblioteca Nacional de España, 4 de octubre de 2018 a 13 de enero de 2019.Töpffer, Rodolphe, Monsieur Crépin, Monsieur Pencil, El Nadir, 2012. Töpffer, Rodolphe y otros, Pioneros del Cómic, El Nadir, 2014. Töpffer, Rodolphe, Las aventuras de Monsieur Vieux Bois, El Nadir, 2015.















martes, 18 de junio de 2019

Töpffer: M. Crépin


LAS PRIMERAS NOVELAS GRÁFICAS
(Los primeros Tebeos)
por Demetrio Casado de Otaola


Töpffer demostró tener un gran espíritu crítico y se desahogó a gusto en sus obras, satirizando aquello que le resulta cuestionable de su sociedad centroeuropea de la primera mitad del siglo XIX.


En concreto en  Monsieur Crépin (1837), Töpffer ridiculiza el esnobismo, las modas pseudocientíficas y las innovaciones pedagógicas, males que ya se daban en el siglo XIX y que siguen castigándonos. No hay que olvidar que Töpffer fue maestro de escuela y profesor universitario. El retrato que hace de la horda de hijos de M. Crépin (Töpffer tuvo seis hijos), de su snob esposa y del cerrilismo intransigente con que pseudocientíficos y preceptores educativos defienden sus posturas trasciende la época en que fue realizado. 


En la búsqueda del Señor Crépin de una escuela para educar a sus hijos, Töpffer muestra varias instituciones cuyos directores tienen nombres que recuerdan a pedagogos de la época. Tal es el caso de Farcet, nombre con el que el autor hace un juego de palabras con el nombre del pedagogo Fröbel, y “Farce”, farsa en francés. Lo mismo ocurre con Parpaillozi que es una evocación clara de Pestalozzi, pedagogo suizo que sigue estudiándose en las facultades de magisterio. Además parpaillot es una denominación despectiva para referirse a los calvinistas.


Por otro lado está la escuela de Bonnefoi, “Buena Fe” en francés, que es un trasunto del propio Töpffer, con quien finalmente se educan con éxito la extensa prole de M. Crépin, que se comporta con el gamberrismo propio de los niños, tantas veces protagonista en los tebeos: Max und Moritz, Katzenjammer Kids, Buster Brown… Son solo algunos ejemplos de una larga lista de niños gamberros de los tebeos.

Max und Moritz.

La dificultad en educar a unos hijos inquietos se trata también someramente en la última obra publicada de Töpffer, M. Cryptogame.

Recibimiento de sus hijos a M. Crépin.
Recibimiento a M. Cryptogame de sus hijos adoptivos.  

La utilización de apellidos que definen a los personajes es muy utilizada por Töpffer y es una característica que se da frecuentemente en los tebeos tebeos (los franceses Doré y Caran d´Ache también lo hicieron). Así  M. Crépin sufre a Craniose, un pseudocientífico que sostiene que palpando cráneos y localizando sus protuberancias se define con fatal determinismo las capacidades, inclinaciones y destinos de las personas. Esta “ciencia” que dio en llamarse frenología tuvo cierta vigencia aplicada a la criminología.


En M. Crépin se cuestionan también los argumentos a favor de la abolición de la pena de muerte. Polémica que si bien en Suiza no tuvo repercusión si lo hizo en Francia en la época de Töpffer.


En Francia se editaron agrupadas en un volumen las estampas de Monsieur Crépin. Así mismo se hizo en España en 2012 por la editorial El Nadir. 

 
La prole de Crépin hace estragos durante su paseo. Al fondo a la izquierda se puede apreciar lo que ocurre cuando se importuna a una caballería. Situación harto reiterada en tebeos, películas y, por supuesto, en la vida real.  Abajo otra coz en una viñeta del francés Cham, uno de los varios emuladores que tuvo Töpffer, y otro caso de coces tebeísticas, más recientes, en  Katzenjammer Kids, Popol y Virginia, Eustaquio Morcillón, Esperanzas desvanecidas  y  en Mortadelo y Filemón.

La prole de M. Crépin, gracias al buen hacer de Bonnefoi se convertirá en ciudadanos de provecho, final feliz por tanto, al estilo de y fueron felices y comieron perdices, lo que se muestra en una imagen con la  celebración de un banquete, tal y como suelen acabar las historia con feliz desenlace.


REFERENCIAS Gravett, Paul, 1001 cómics que hay que leer antes de morir, Grijalbo, Barcelona 2012. Guiral, Antoni, Del tebeo al manga: Una historia de los cómics 1, Panini. Varios, Catálogo de la exposición Beatos, Mecachis y Percebes, Biblioteca Nacional de España, 4 de octubre de 2018 a 13 de enero de 2019.Töpffer, Rodolphe, Monsieur Crépin, Monsieur Pencil, El Nadir, 2012. Töpffer, Rodolphe y otros, Pioneros del Cómic, El Nadir, 2014. Töpffer, Rodolphe, Las aventuras de Monsieur Vieux Bois, El Nadir, 2015.  Töpffer, Rodolphe, Historias en estampas, El Nadir, 2018.