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jueves, 12 de septiembre de 2019

Cham: M. Boniface


LAS PRIMERAS NOVELAS GRÁFICAS II: LOS DISCÍPULOS DE TÖPFFER, CHAM II
(Los primeros Tebeos) 

por Demetrio Casado de Otaola

 Cham.

Cham se diferencia de Töpffer por un  estilo de dibujo más acabado. Además, como se ya se apuntó, Cham es más realista y sus personajes visibilizan más las consecuencias de los golpes, a diferencia de los de Töpffer, que se comportan de forma similar  a los personajes de los posteriores dibujos animados, que apenas acusan los trompazos. Así el personaje de Cham, Monsieur Boniface, padece todo tipo de golpes, quemaduras, ahogamientos… y hasta una flagelación sin contemplaciones.


Impressions de voyage de M. Boniface (1844): El giro realista de Cham aumenta cuando satiriza los viajes. Representar a viajeros franceses (incluido el propio autor en su  obra Impressions lithographiques de voyage par M. M. Trottman et Cham) en otros países europeos y en la Argelia francesa, permite a Cham parodiar los arquetipos nacionales.  De nuevo es  a  Töpffer a quien se debe la popularización este tipo de historias. Pues la obra del suizo, Mr. Cryptogame es una odisea por medio mundo que finaliza en Argelia. 

Introducción a Mr. Cryptogame.

Cham era buen conocedor de M Cryptogame pues fue el encargado de redibujarla litográficamente  para su edición en Francia.


En cualquier caso Cham dibujó un año antes de la publicación de  M. Cryptogramme, Impressions de voyage de M. Boniface. La historia del ya mencionado flagelado francés que huye a la Gran Bretaña para librarse del servicio militar. 

Viñeta de M. Pencil por Töpffer y viñeta de Impressions de voyage de M. Boniface por Cham.

M. Boniface va siempre acompañado de su perrito que sufre con su amo todas las penurias del viaje, en su caso con consecuencias fatales. Töpffer solía acompañar a sus personajes de perritos, en la obra M. Pencil también presentó un personaje al que acompaña su perrito y que igualmente comparte con su amo todas sus peripecias. En este caso con un desenlace feliz. Las parejas formadas por personaje y perrito parecen propias de los tebeos francófonos (Tintín y Milú, Obélix e Ideáfix).


El periplo de M. Boniface hasta la Pérfida Albión da pie a Cham para caricaturizar los medios de transporte: 


Un viaje en diligencia presenta muchas incomodidades de por sí y más dependiendo de quien se siente al lado ¿Quién no ha tenido alguna vez un molesto compañero de viaje?

 Una Galera en Segovia a principios del siglo XX.

“- ¡Barástolis, mayoral, que ya estamos en casa; pare usted, pare usted!- Esto decía Don Benigno, y al punto el desclavijado vehículo se detuvo en lo más fragoso de un caminejo lleno de guijarros y junto a una tapia carcomida. Bajaron todos molidos y aporreados, y Don Benigno enderezó la caminata hacia la casa, que distaba como dos tiros de fusil del lugar donde había parado el coche. Cada uno de los chicos iba abrazado con su hucha, y entre todos conducían mal que bien los cinco perros de Cruzita. Esta no había querido confiar a nadie sus dos gatos, y por el camino no había cesado de echar maldiciones contra el mayoral, el camino y el coche, que era una verdadera fábrica de chichones”. (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: Los apostólicos, ambientada hacia 1830).

“Al anochecer de aquel día, el no sé cuántos de septiembre del año 35 (siglo XIX), llegó puntual al parador de no sé qué, calle de Alcalá, entre la Academia y las Monjas Vallecas, la diligencia, galerón o quebrantahuesos ordinario de Zaragoza…” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: Mendizabal).

“Cuando el manchego y su gente llegaron a Madrid, medio derrengados todos del traqueteo de la infame galera…” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: Montes de Oca). 

“Molido y hambriento llego a Teruel. Uno de mis compañeros de suplicio, que con sus donosas ocurrencias amenizó el molesto viaje en la galera…” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: Tormentas del 48).

“Ni ellas ni él hablaban más que catalán cerrado, que yo no entendía, y todos mis esfuerzos por entablar conversación me resultaron inútiles, viéndome condenado a un hosco silencio que me hacía más molestos los tumbos y sacudidas espantosas de aquel vehículo del diablo.” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: Carlos VI en la Rápita).

“Por fin, como en el curso del día habían de volver de Granada mozos, caballos y algún carricoche (que ya con la presencia de la tropa se iba restableciendo la vida normal), después del sepelio podrían tener el viudo y su hija un galerín en que molerse los huesos por el camino de arrecife, que así llamaban a las carreteras.” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: La vuelta al mundo en la “Numancia”).

“¡Virgen Santísima, cómo viene! Molida del traqueteo de la diligencia, flaca, distraída, medio transtornada.” (Benito Pérez Galdós, Episodios Nacionales: Prim”).

“El oficial pisó tierra firme en el Folkestone, rendido por el interminable traqueteo del tren que acababa de dejar y por los tumbos y sacudidas del carricoche a través de los canales.” (En la obscuridad, E. Nesbit).

Un tren de estilo obsoleto me llevó desde Temesvar hasta una distancia como mínimo aceptable de mi objetivo, y un viaje de tres días en traqueteante coche de caballos a la aldea situada en un fértil valle entre las montañas cubiertas de abetos.”  (La Piedra Negra, Robert E. Howard).

Viñeta de La leyenda de los vampiros dorados que corrobora la incomodidad de los viales en carruaje.

El movimiento de los  barcos presenta también inconvenientes y es frecuente motivo de gags.


Así como las dificultades para comer en un barco y descargar la frustración pateando a un perro.

 
Viñetas de M. Boniface y de Conan en la que un perro sufre la frustración de aquel.

 Otro perro maltratado en la historieta Justo castigo.

“Una muestra de lo variable que podía ser su temperamento la vio el día en que se hartó de tropezarse con uno de los cientos de canes que infestaban el campamento. El animal en cuestión era uno de sus propios perros, uno grande y fuerte que tiraba del travois del equipaje cuando se mudaban. Incontables veces la había visto patear a la bestia cuando yacía dormida a la entrada del tipi, cortándole el paso. El perro siempre se apartaba con un aullido, pero siempre volvía de nuevo a su sitio. Un día, ella le dio al perro su habitual puntapié y luego se puso a insultarlo mientras el animal abría sus adormilados párpados.” (Un hombre llamado Caballo, Dorothy M. Johnson).

Los mareos son otro tópico en los viajes naúticos. 

“No digamos nada en cuanto al personal: el de nuestros enemigos es inmejorable, compuesto todo de viejos y muy expertos marinos, mientras que muchos de los navíos españoles están tripulados en gran parte por gente de leva, siempre holgazana y que apenas sabe el oficio. El cuerpo de infantería tampoco es un modelo, pues las plazas vacantes se han llenado con tropa de tierra, muy valerosa, sin duda, pero que se marea”. “Entre los soldados vi algunos que sentían el malestar del mareo y se agarraban a los obenques para no caer”. (Episodios Nacionales: Trafalgar, Benito Pérez Galdós).  

El pobre Santiuste, que era el hombre menos marinero del mundo, pasó fatigas de muerte, tumbado en la cubierta del vapor, sin más consuelo de aquel terrible sufrimiento que lanzar maldiciones contra Neptuno y Eolo… Llegó a sentirse como un pellejo vacío que no podría jamás tenerse en pie… Por fin, oyó decir que ya se veía Ceuta. Transcurrió un lapso de tiempo que a él le pareció de muchas horas, oyó decir que el vapor fondeaba. Los tremendos balances no amenguaban por esto, y el pobre mareante, incorporándose con esfuerzo para mirar por encima de la borda, vio el Hacho, vio la ciudad tendida en el itsmo, como un gran telón que por el cielo se encaramaba, después se hundía en los abismos profundos…” (Aita Tettauen, Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós).

 “La travesía no ofreció ningún incidente notable. Soporté bastante bien las adversidades del mar. Mi tío, para gran despecho suyo y aún mayor vergüenza, no dejó de sentirse enfermo.
    No pudo por lo tanto asediar al capitán Bjarne sonbre la cuestión del Sneffels, los medios de comunicación, las facilidades de transporte; tuvo que posponer esas explicaciones para su llegada y pasó todo el tiempo tendido en su cabina, cuyos mamparos crujían a causa del fuerte bamboleo.” (Viaje al centro de la tierra, Julio Verne). “Aunque todavía no nos habíamos hecho a la mar, al mes de mi permanencia a bordo, empecé a acostumbrarme al leve movimiento del barco y había conseguido llegar a mi hamaca sin que nadie tuviera que ayudarme. También había vencido las náuseas que me producía el constante olor a brea que se respiraba en el barco.” “Y entonces me di cuenta de lo que realmente era el mar. Comencé a sentirme tan enfermo que me vi obligado a descender a la cámara y  a tumbarme en mi hamaca de la mejor forma que pude.
    Allí permanecí durante seis días creyendo que me moría. Era completamente  incapaz de ponerme en pie, de tragar bocado y de sentir otra cosa que no fuera una constante nausea.”(De grumete a almirante, Capitán Marryat).

    "A pesar de no ser nuevos para mí los viajes por mar, nunca he conseguido acostumbrarme al balanceo ni al cabeceo de los barcos, especialmente por las noches." "El balanceo de un barco me produce mareo y trastornos cerebrales; pero el solo pensamiento de viajar por los aires me produce verdadero pánico." (Viaje a la muerte, Donald E. Westlake).

A última hora se puso el barco a bailar y yo en la mesa veía la jeta de Giusseppe que subía y bajaba y, a poco, noté que se me revolvía el cuerpo y dije que disculpasen y me largué a ventilarme a la cubierta. Detrás subió la chavala con la copla de que la señora de Iquito, la chilena, tenía unas píldoras muy buenas para el mareo. Bajé, me tomé dos píldoras y, al cuarto de hora, como un geranio. La señora de Iquito dice, y no le falta razón, que no hay cosa peor que el mal de mar, particularmente si uno quiere devolver y no hay de qué. El chileno salió entonces con que una vez, estando en el Caribe, fue el único que se presentó en el comedor. Luego la gozaba y dijo que así y todo tuvo que ayunar porque también los garsones andaban curaditos. ” (Diario de un emigrante, Miguel Delibes).

 Adamson.

Los blancos acantilados de Dover son la causa del sobrenombre de Albion para Inglaterra. Su avistamiento es una recurrida escena para representar la llegada a la Gran Bretaña.

Viñetas de Impressions de voyage de M. Boniface.
 Viñeta de Principe Valiente.

 Viñeta deYoung Blood.

“De pronto Nonell, con penetrante vista marina, señaló tierra. Momentos después, los que no eran mareantes distinguían bien los acantilados de Dover.” (La de los tristes destinos, Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós).

Impressions de voyage de M. Boniface es todo un muestrario de gags del tipo de comedia que daría en llamarse slapstick. La mayoría de ellos de carácter violento. Parece que los tortazos, cuando los sufre otro, suelen hacer reír.
M Boniface 
 
 Viñetas de Mortadelo y Filemón, Profesor Cojonciano y Zipi y Zape.

Algunos de los más manidos estereotipos de la cultura británica, como su discutible gastronomía y algunos otros, que siguen vigentes pese a la globalización, son también objeto de sátira de Impressions de voyage de M. Boniface. Esta fórmula de parodia de los tópicos nacionales se ha empleado frecuentemente en los tebeos. The Kin-Der-Kids o Asterix podrían servir como ejemplo.


El té no puede faltar en el muestrario de tópicos británicos.


La extraordinaria sensibilidad para con los animales es otro de los aspectos de la idiosincrasia inglesa, igual los zorros no piensan lo mismo, mostrada por Cham que sigue vigente. No hace muchos años que los periódicos ingleses mostraban más indignación y compasión por unos caballos de la policía muertos tras un atentado del IRA en Hyde Park que por los propios policías asesinados.


Otra particularidad que sigue de actualidad es la forma de administrar justicia. Por la curiosidad de las sentencias, la asistencia a juicios es una de las actividades que se programan para estudiantes extranjeros que viajan a La Pérfida Albión para aprender el idioma.

“La semana pasada le llevaron al juicio, y yo fui con él por animarle y cuidar de que declarara por derecho… ¡Qué comedia! Aquellos tíos de las pelucas nos marearon en grande. Vengan preguntas y más preguntas. Que tal, que si fue, que si sacó la navajilla… Santiago contestaba por intérprete, y todo lo que dijo estuvo muy en su punto. Para no cansar, los guasones de peluca sentenciaron libertad y una corta compensación al herido. Yo le hubiera dado por compensación cincuenta palos…” (La de los tristes destinos, Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós).

Cham hace mención también, como se ha visto, de la severidad de los castigos del ejército, de la extravagancia de los tocados femeninos, de la todavía entonces vigente costumbre de vender mujeres para ser desposadas y del desarrollo industrial de las ciudades ingleses.

El final de las peripecias M. Boniface (como tantas historias) podría ser ejemplarizante, paradójico o simplemente una más de las faenas por las que Cham le hace pasar: No contentos con azotarle, los hijos de la Gran Bretaña obligan a Boniface a  hacer el servicio militar. Obligación que motivo su huida de Francia. Boniface desertará y huirá de nuevo. Recorriendo el camino en sentido inverso hacia la madre patria donde cumplirá, ahora sí, escarmentado y recuperando el sentido del deber, sus obligaciones marciales.


En esta obra Cham se diferencia aún más de Töpffer, con aportaciones como una distribución distinta de las viñetas, la narración fragmentada y representaciones subjetivas a partir de las vivencias del protagonista.

En esta página pueden apreciarse afortunados recursos gráficos de Cham,  como es la viñeta en  negro silueteada con contornos en blanco o la viñeta final con un plano subjetivo, desde el punto de vista del protagonista. Una viñeta intermedia muestra a una caballería coceando al incauto M. Boniface una situación harto vista en tebeos y aún en la vida real, pues siempre hay quien olvida que no es aconsejable ponerse detrás de uno de estos cuadrúpedos.

 Katzenjammer Kids.

 
Maud the Mule (1904) fue una serie de prensa de Opper centrada en la paión coceadora de de la mula Maud.

 
Dream of the Rarebit Fiend de Winsor McCay (1906).

 The Katzenjammer Kids.

Así mismo, Cham satiriza eclécticamente haciendo referencia a la literatura seria, al vodevil, a los autores clásicos y a los románticos del momento, con numerosas citas incrustadas en las viñetas y numeraciones de las mismas como si fueran los inacabables capítulos de un folletín. Doré haría lo mismo en su extensa obra Historia de la Santa Rusia.


Con obras del estilo de   Impressions de voyage de M. Boniface se comienza a satirizar el naciente turismo,  con historietas no exentas de aventura y también de atropellos por parte de europeos y norteamericanos en países exóticos. De tal carácter es Episodes de l´historie d´une nation sauvage que Cham realizó para L´Illustration en julio de 1846. En esta misma línea el prolífico Cham produjo Impressions lithographiques de voyage par M. M. Trottman et Cham, publicada en veinte entregas entre 1846 y 1847 por Le Charivari. Tuvo una secuela publicada en 1846 como álbum, con el título Noveaux voyages et nouvelles impressions lithographiques, phylosophiques et comiques. Esta obra se ambienta en España y muestra los desmanes de la Guerra Carlista y la represión de una anacrónica Inquisición, pues fue abolida décadas antes del tiempo en que se desarrolla la acción. 


Episodes de l´historie d´une nation sauvage

Todas estas historias de viajes son también una parodia de los folletines, de las novelas por entregas. De nuevo se toma como modelo a Töpffer que inició esta corriente con Mr. Cryptogramme. Es algo paradójico pues estas primeras historietas, tebeos, tienen mucho de folletín. Mr. Boniface fue dividida en capítulos y publicada por entregas, al igual que M. Cryptogramme. Tal y como se hacía con los folletines. Se cambia así la tendencia de presentar las obras como historias completas en álbumes. Esta nueva fórmula se consolidaría y será la que empleen las posteriores tiras de prensa y comic-books.

Cham realizó varias parodias-homenaje de algunas populares obras del momento como El judío errante o Los Miserables.

Al igual que Cham, el entonces jovencísimo Doré se especializó en  historias de viajes. Y, aunque el modelo primigenio sea para ambos Töpffer, Doré se aproxima algo más a su compatriota que al suizo en esta temática. Así como también se inspira algo en la obra de Cham, Aventures deTelémaque para Les Trabaux de´Hercule, la opera prima de Doré.

Imágenes de M. Boniface de Cham y de Historia de la Santa Rusia de Doré.


REFERENCIASGuiral, Antoni, Del tebeo al manga: Una historia de los cómics 1, Panini. Varios, Catálogo de la exposición Beatos, Mecachis y Percebes, Biblioteca Nacional de España, 4 de octubre de 2018 a 13 de enero de 2019.Töpffer, Rodolphe, Monsieur Crépin, Monsieur Pencil, El Nadir, 2012. Töpffer, Rodolphe y otros, Pioneros del Cómic, El Nadir, 2014.
























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